Laco Zepeda y algunas de sus actividades


Eraclio Zepeda, nacido en Chiapas y ciudadano del mundo, realizó a lo largo de su extensa vida, diversas actividades una fue la de actor en la película Reed, México Insurgente, director Paul Leduc, de la que les comparto, una pequeña parte en la que actuó Laco, que fue siempre se conoció al artista.

A partir de esa película se hizo famoso  en esa faceta  existencial, tanto que en  El libro de los abrazos, Eduardo Galeano lo relata que durante el rodaje “Estaban en plena filmación de esa película, y la gente participaba en todo lo que ocurría, de muy natural manera, sin que el director tuviera arte ni parte. Hacía medio siglo que Pancho Villa había muerto, pero a nadie le sorprendió que apareciera por  allí. Una noche, después de una intensa jornada de trabajo, unas cuantas mujeres  se reunieron ante la casa en donde Eraclio dormía, y le pidieron que intercediera por los presos. A la mañana siguiente, bien tempranito, él fue a hablar con el alcalde.

-Tenía que venir el general Villa, para que se hiciera justicia-comentó la gente. Supongo ésta fue una de las muchas anécdotas durante la filmación, con aquello de que Laco era un magnífico cuentero!»

Inicio con el primer libro de cuentos que escribió, Benzulul; los cuales dejan traslucir su formación antropológica, su ser chiapaneco y están dedicados a la cosmovisión, usos y costumbres de los diversos grupos indígenas de su Estado.

Uno rescata la tradición ancestral de enterrar el  ombligo, el cuento  se llama Patrocinio Tipá, un hombre inquieto que cada determinado tiempo sentía la necesidad de cambiar de lugar de residencia, lo mismo los valles, las cañadas y se ponía a pensar:

” –Ya es de nacimiento el andar de andariego. Así es mi natural  y ni modo. Fue culpa de mi tata si bien se analiza. Cuando nací, el viejito no se dio prisa para enterrar mi ombligo que es como debe hacerse, que es como manda la buena crianza. Se descuidó  el tata, fue que lo puso sobre una piedra y en lo que fue por un machete para hacer el hoyito del entierro, vino una urraca y se llevó mi ombligo pa más nunca. Ansina fue que lo contó el viejito. Y siendo ansina ¿onde diablos voy a querer estar quieto? Siempre volando como mi ombligo, que esa fue mi ganancia . Por eso es que no puedo estar quieto en ningún lugar, pepeno las ganas de jalar veredas. Si me hubieran enterrado el pellejito, otro fuera el cuento”.

Casi todos los episodios son muy dramáticos y responden a las condiciones económicas, políticas, sociales y de discriminación que sabemos viven los pueblos originales y más aún en la década de los 60´s del siglo pasado.

Del texto Horas de vuelo rescaté dos cuentos, todos tienen que ver con volar, desde el que lo intentó a nivel personal, los que volaban para comerciar pues no había carreteras, incluso en los 90’s mis alumnos que vivían en la selva debían tomar avioneta para poder llegar  a clase. Los primeros vuelos de globo aerostático hasta los realizados en gobiernos  recientes de Chiapas para trasladar a una tigra.

El relacionado con el globo es el cuento titulado, Subida al Cielo, en el describe todas las acciones para celebrar un hecho insólito en Tuxtla Gutiérrez durante el siglo XIX, para ser exacta el 12 de diciembre de 1865, voló por primera vez  globo aerostático  conducido por Escarreola acompañado de su perrita Fox perri (sic), bueno así decía el periódico del día siguiente y este hecho sirvió para crear este cuento.

Todas las escenas son risibles hasta que debido al viento, el globo desparece y cuando Escarrola se da cuenta, anda por San Juan Chamula en donde había fiesta ”se acercaron con velas, cirios y ocotes encendidos. Uno de ellos es el que provocó la explosión. El globo tronó desgajándose. La bomba de fuego mató a más de veinte ciudadanos. Lo extraño era la ausencia de temor.  La gente en lugar de correr, se acercaba cada vez más a los restos del aparato. En la barquilla el hombre vestido de centurión y su perrita…

Las autoridades religiosas llamadas Los Principales, vestidos de negro, se aceraron, verificaron el suceso, discutieron, llegaron a un acuerdo y declararon

  • Si, es Dios.
  • Solo él podía llegar, como si nada,  matando gente. La multitud se arrodilló”.

Lo que sigue es hilarante pero eso no se los escribo para que lean Horas de Vuelo.

El otro cuento que me gusta mucho pensé trascribirlo pero, preferí que alguien más se los de a conocer.

Espero haberlos interesado porque luego comentaré sus novelas. ¡Que la cuarentena los encuentre bien armados!

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