Eraclio Zepeda, trilogía I


Además de los dos libros de cuentos que ya mencioné en una entrada pasada hay otros que también son muy interesantes, los títulos son Asalto nocturno, Sobre esta tierra, y aprovechando que hay un video con la presentación, las y los invito a conocer, en  propia voz de Laco, cuál fue el primer burdel en San Cristóbal de las Casas.

Pasando a la Trilogía en la que rescata la historia familiar, regional y nacional además de algunos elementos del contexto mundial, inicio con Las grandes lluvias, de ese texto quiero destacar una escena porque puedo relacionarla con otras manifestaciones artísticas (fotografía) que hablan por sí mismas y que han servido a diversos académicos para sustentar determinadas explicaciones, teorías, supuestos y más.

La fotografía a la que me refiero se ha presentado en muestras museísticas, por ejemplo en el Museo de la Ciudad de México,  o en el suplemento del campo del periódico la Jornada y es la siguiente:

En el texto comentado, Laco las describe así: “Ascendiendo, aparecieron cargadores zoques. Traían a cuestas a una familia de ladinos. La señora adelante, colorada por el sol, traía el rostro con mantas húmedas y una pequeña sombrilla, además del parasol de la silla en que viajaba. El indio que la cargaba, joven robusto veía resoplando y extenuado. La señora con los ojos cerrados, rezaba apretando las cuentas del rosario para conjurar los peligros. No veía la selva y el misterio de este mundo, sólo su miedo, su grandísimo miedo en este viaje acaso aciago. Cuando abría los ojos veía el camino recorrido por el indio, los barrancos y los precipicios salvados, lloraba porque Dios misericordioso le había permitido pasar  prueba tan grande. Veía el ascenso de sus hijitos que avanzaban atrás. Disfrutando del viaje lomo de indio, apostaban carreras entre ellos, premiando con un brit a los cargadores, con golpe leves en el lomo, las nalgas y la cabeza, mientras reían felices. Al final venía el jefe de familia, tocando una vihuela, mientras el indio cargador casi se reventaba por el esfuerzo. Las venas de sus cuello saltaban como serpientes vivas, el pecho le vibraba al respirar anhelante, escupía saliva amarga mientras subía y bajaba esta cuesta interminable”.

Como podrán observar la descripción de Laco no es con respecto a esta familia pero se acerca mucho a esa forma  que fue una constante de viaje en esta región del país y no solo en ella sino en buen parte del país, Tenemos, estos otros ejemplos. La segunda pertenece al linotipista Claudio Linatti que vivió en México durante el siglo XIX.

En este texto se comentan diversos aspectos y con la forma de explicar de Eraclio Zepeda, permite imaginar no sólo el todo, sino cada aspecto que describe, por minucioso que sea, el paisaje, la lluvia, los grupos indígenas, o sea, el mundo chiapaneco.

 Creo se sale sobrando la invitación a leerlo, estoy segura que se emocionaron con lo transcrito hasta aquí, continuaré con los otros libros de su trilogía.

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